Luego de pasar un tiempo en Cleveland y en el norte del estado de Nueva York, Lichtenstein regresó al área metropolitana de Nueva York en 1960, donde impartió clases en el Douglass College, parte de la Rutgers University, en Nueva Jersey. Fue allí donde experimentó un gran cambio en su práctica artística. Comenzó a crear pinturas y dibujos inexpresivos de objetos comunes inspirados en reproducciones de los medios de comunicación masivos, como un cable eléctrico, una llanta, un hot dog, una libreta. Presentadas de frente, centradas y desprovistas de contexto narrativo, estas imágenes constituyen un estudio sobre la neutralidad. Según afirmó Lichtenstein tiempo después: “el estilo desapasionado es mi pasión”.
Esta moderación emocional iba acompañada de un estilo que parece deliberadamente mecánico, que evocaba la claridad gráfica del diseño comercial, aunque estuviera hecho a mano. Estas obras también se nutrían de las destrezas perceptuales que Lichtenstein perfeccionó en el Flash Lab de Ohio State University, donde, como escribió Hoyt L. Sherman: “los objetos familiares, como una silla, un cesto de basura o una lata de gasolina, cuando aparecen suspendidos en el espacio, tienen el mismo efecto que las formas abstractas”. En la obra de Lichtenstein, los contornos duros, las formas simplificadas y los contrastes agudos transforman los objetos cotidianos en composiciones sólidamente cohesionadas.