Basadas en cómics de romance y guerra, publicidad y empaques de productos, las obras en la primera exposición individual de Lichtenstein en la galería de Leo Castelli, al norte de la ciudad de Nueva York, a principios de1962, desafiaron las ideas dominantes sobre originalidad, autoría y lo que se consideraba arte serio. Para algunos espectadores, las pinturas, ejecutadas para parecer copias de materia impresa, se sentían sorprendentemente novedosas y frescas; para otros, vulgares o imitativas. Castelli, el influyente galerista que había impulsado las carreras de Jasper Johns y RobertRauschenberg, reconoció de inmediato la importancia revolucionaria delas nuevas pinturas de Lichtenstein. La exposición estableció el lenguaje visual que definiría el arte de Lichtenstein: formas planas, contornos gruesos, colores primarios y la simulación de puntos Ben-Day (el patrón depuntos uniformes utilizado en la impresión comercial para construir planosde tono y color). Asimismo, la paradoja de la repetición como revigorizaciónseguiría siendo central en la práctica de Lichtenstein durante décadas.Esta sala recrea íntegramente aquella exposición clave.