A principios de la década de 1990, el arquitecto Renzo Piano fue comisionada para diseñar la Iglesia de Peregrinación del Padre Pio en San Giovanni Rotondo, Italia. Unos años más tarde, Piano invitó a Lichtenstein a contribuir con un mural para la capilla eucarística del complejo. En este dibujo preparatorio, Lichtenstein, quien a lo largo de su carrera había citado con frecuencia al arte moderno, hace su primera referencia a una obra sagrada: La última cena (c. 1495–98) de Leonardo da Vinci. Sin embargo, en lgar de pintar a Cristo y sus apóstoles, Lichtenstein representa un único y enigmático destello de luz que recuerda a las explosiones de su etapa Pop de principios de los años sesenta. Tras la muerte del artista, Piano decidió no reemplazar la comisión ni completar el proyecto del mural sin él.