The Whitney's Collection: Selections from 1900 to 1965

Solo en Inglès

Escucha a una variedad de artistas, curadores y académicos hablar sobre trabajos en la exhibición.

Elsie Driggs, Pittsburgh, 1927

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Narrador: La fábrica que vemos en esta pintura pareciera ominosa. Observe los cuatro cilindros negros que hay en el centro. Son chimeneas, y las líneas delgadas que pueblan el aire a su alrededor son cables de soporte. Si se las considera solo como figuras geométricas, pueden resultar bellas. Pero, como imagen de la industrialización, resultan sombrías y amenazadoras. Sugieren que no todo anda bien en el mundo feliz de la tecnología. Nubes de humo tóxico se elevan desde el extremo inferior del cuadro y atraviesan el cielo. 

La artista, Elsie Driggs vio esta fábrica, una fábrica de acero en Pittsburgh, cuando de niña hizo un viaje en tren. Regresó en 1927 para realizar esta pintura, pero los dueños de la acerería le negaron la entrada. Temían que fuera una agitadora laboral. Además, añadieron, las fábricas no son lugar para una mujer. Más tarde, Driggs recordaría: “Pero cuando ellos decidieron que yo no representaba peligro alguno, ya había perdido interés por entrar. Sin embargo, una noche, al regresar a la casa de huéspedes donde me alojaba, descubrí el ángulo para mi pintura. Las formas estaban tan cerca. Las contemplé mientras me decía a mí misma: "Esto no debería de ser bello, pero lo es."

Close up view of smokestacks

Narrador: La fábrica que vemos en esta pintura pareciera ominosa. Observe los cuatro cilindros negros que hay en el centro. Son chimeneas, y las líneas delgadas que pueblan el aire a su alrededor son cables de soporte. Si se las considera solo como figuras geométricas, pueden resultar bellas. Pero, como imagen de la industrialización, resultan sombrías y amenazadoras. Sugieren que no todo anda bien en el mundo feliz de la tecnología. Nubes de humo tóxico se elevan desde el extremo inferior del cuadro y atraviesan el cielo. 

La artista, Elsie Driggs vio esta fábrica, una fábrica de acero en Pittsburgh, cuando de niña hizo un viaje en tren. Regresó en 1927 para realizar esta pintura, pero los dueños de la acerería le negaron la entrada. Temían que fuera una agitadora laboral. Además, añadieron, las fábricas no son lugar para una mujer. Más tarde, Driggs recordaría: “Pero cuando ellos decidieron que yo no representaba peligro alguno, ya había perdido interés por entrar. Sin embargo, una noche, al regresar a la casa de huéspedes donde me alojaba, descubrí el ángulo para mi pintura. Las formas estaban tan cerca. Las contemplé mientras me decía a mí misma: "Esto no debería de ser bello, pero lo es."


Elsie Driggs, Pittsburgh, 1927. Oil on canvas, 34 1/4 × 40 1/4 in. (87 × 102.2 cm). Whitney Museum of American Art; gift of Gertrude Vanderbilt Whitney 31.177 © Estate of Elsie Driggs