Ajay Kurian: Mi obra ocupa las escaleras, por ende, se despliega desde el sótano hasta el quinto piso, en una serie de episodios.

En cierto sentido, pienso en un mundo donde la representación, el cliché y un universo de miradas se confunden. La figura naturalizada del animal se convierte en la fuerza política subyacente de la manera en que el espectador comienza a leer cada figura. Por ende, esa sensibilidad de la caricatura resquebraja o se convierte en algunas de nuestras ansiedades políticas, algunas de nuestras propias ansiedades acerca de la otredad y de lo que se acerca sigilosamente para arrebatarnos lo que es nuestro. Creo que es un vehículo fácil para comenzar a ver el espíritu reaccionario de la era en que vivimos.

Narrator: En parte, Kurian explora ese espíritu a través de figuras como el camaleón cromado que aparece casi en la punta de la instalación.

Ajay Kurian: En una porción importante de la filosofía política, el lobo está siempre en la cima. Pensemos, por ejemplo, en Maquiavelo; pensemos en los tratados donde se exalta al lobo o al zorro. Yo quería que el lobo apareciera después del camaleón porque es más afín a este momento. Es algo que se siente muy abierto pero que es tiránico de una manera distinta.

Ajay Kurian, Childermass, 2017. Dimensions variable. Collection of the artist; courtesy 47 Canal, New York. Photograph Bill Orcutt